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dc.contributor.authorAccorsi, Simone
dc.contributor.authorValcke, Cristina
dc.contributor.authorBetancourt, Gilma Alicia
dc.date.accessioned2018-07-09T22:12:15Z
dc.date.available2018-07-09T22:12:15Z
dc.date.issued2018-07-09
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10893/11613
dc.description.abstractDesde que Hypatia de Alejandría, en el siglo V de nuestra era, pagó con su vida por su saber, hasta el momento actual, cuando las mujeres en muchas partes del mundo, incluyendo a Colombia, son mayoría en las universidades, sin duda hemos caminado un largo trecho. A través de los siglos sólo nos llegan algunas noticias de mujeres que se destacaron por su trabajo cultural, como las “trobairitz” o trovadoras provenzales del siglo XII y XII, como Beatriz de Día, o de escritoras como Cristina de Pisan. Pero hubo que esperar doce siglos después de la muerte de Hypatia, para que una mujer británica, Aphra Benn, novelista, dramaturga, cuentista, poeta, se convirtiera en la primera mujer en sostenerse con la pluma. Aunque sus obras estaban más dirigidas a agradar y entretener al público que a alcanzar excelencia literaria, la fuerza de su ingenio era innegable y convirtió su escritura en un éxito de ventas. Esto llevó a Virginia Woolf a decir que “Todas las mujeres, juntas, deberían dejar caer flores sobre la tumba de Aphra Benn, quien ganó para ellas el derecho a decir lo que pensaban”. (Woolf, (1928) 2008, p. 65). Como era de suponerse, los esfuerzos de Benn encontraron una fuerte resistencia desde muchos flancos, pues, en palabras de Vita Sackville- West, la prolífica autora fue “un fenómeno nunca antes visto,… y el objeto de furioso resentimiento” (“Aphra Benn”, 1952. p. 36). Aún hoy, más de 320 años después de la muerte de Benn, el lastre de tantos siglos no se desvanece fácilmente. Las mujeres seguimos enfrentando muchos obstáculos en la sociedad, desde la violencia intrafamiliar hasta la falta de escucha cuando hablamos, pasando por la violencia callejera, la discriminación en carreras tradicionalmente masculinas, la subvaloración de nuestro trabajo que reduce nuestro salario frente al de los hombres, el déficit de representatividad política, la tendencia cultural a vernos como objetos sexuales antes que como sujetos, para sólo nombrar algunos de los escollos. Y lo que no podemos olvidar, si queremos seguir avanzando, es que todos están relacionados.spa
dc.language.isospaspa
dc.subjectMujeresspa
dc.subjectCulturaspa
dc.subjectSociedadspa
dc.titleMeridiano Género: Cultura y sociedadspa
dc.typeArticlespa
dc.rights.accessrightsinfo:eu-repo/semantics/openAccessspa


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