El metro, como sistema de transporte colectivo, logra movilizar gran número de personas en un tiempo bastante reducido; por ello se ha adoptado en varias ciudades, no solo europeas, sino también americanas, como una solución a la expansión demográfica y al mismo tiempo para dar una salida a las limitaciones en la existencias energéticas y a la necesidad de utilizar estas en la forma más económica, dadas las continuas alzas en el precio del petróleo.