Desde el punto de vista ético la no-violencia encuentra su fundamento en la mayor parte de las tradiciones éticas. Asumir una posición de no-violencia frente al conflicto armado en Colombia, tiene muchas implicaciones de orden ético y político, que el autor analiza, para finalmente proponer que desde el reconocimiento de que la violencia y la guerra ha sido permanente en Colombia, se pueden buscar salidas a la misma.