Esta investigación recopila el problema sanitario que generaron los entierros dentro del espacio reducido de las iglesias en el Virreinato de la Nueva Granada entre 1787 – 1817 y el establecimiento del cementerio extramuros como el nuevo lugar para la muerte y su distribución espacial interna. Aborda los debates creados en torno a un problema de salud pública muy palpable en la época que empieza a cobrar importancia en el marco de las reformas Borbónicas impulsadas por Carlos III. Con el sello de la Ilustración científica se impulsó la construcción de los cementerios extramuros para dar solución al problema de inhumación al interior de templos para evitar brotes epidémicos por vía humoral desde un punto de vista racional.