Un estudiante que entra por primera vez a la sede de Meléndez a estudiar ingeniería encuentra un sitio amplio y hermoso. Deja atras la ciudad ruidosa, con su comercio desaforado y sus congestionadas calles y, se convierte en un peatón privilegiado. ¡Quien lo creyera! Allí, en medio de prados, arboles, pequeños y grandes edificios se encuentran agazapados enormes peligros.