Rodrigo Parra y otros analistas de la universidad colombiana coinciden en afirmar que antes de la década de los cuarenta la universidad colombiana era una institución tradicional, elitista, correspondiente a una sociedad basada en la hacienda extensiva y caracterizada por el predominio de lo regional. La universidad tenía, más que una función económica, la función ideológica de legitimación de una sociedad con una escasa movilidad estructural.