La bahía de Buenaventura concentra elementos fundamentales de la economía del país (puertos, producción maderera y piscícola, etc.); es un estuario receptor de contaminantes provenientes de fuentes naturales y antrópicas que afectan la calidad del agua, poniendo en riesgo los ecosistemas, la salud humana y las actividades socioeconómicas. La evaluación de estos impactos ambientales resulta fundamental para la formulación de planes de manejo ambiental que contribuyan a su recuperación y conservación. En este proyecto se investigó la variabilidad espacial y temporal de las concentraciones de los sólidos suspendidos totales (SST) en la Bahía considerando diferentes condiciones oceanográficas, aportes de tributarios y descargas de agua residual, mediante la implementación del modelo MOHID. Se validó el modelo con base en los registros de campo disponibles (CVC y Universidad del Valle, principalmente). Los resultados muestran que las concentraciones más críticas se presentan en los deltas de los ríos Dagua y Anchicayá y alrededor de la isla Cascajal.