El conocimiento de la anatomía humana considerada normal y de sus variaciones favorece la práctica clínica pues evita errores o iatrogenias por parte del personal de la salud, resultando muchas de ellas irreversiblemente perjudiciales para los pacientes. Las variaciones anatómicas se hacen evidentes durante el proceso de disección de los cadáveres humanos, pero muchas veces no son registradas por no contarse con un adecuado proceso de sistematización.