La violencia intrafamiliar es un problema extremadamente complejo que requiere, para su solución, de políticas y acciones coordinadas, a nivel transdisciplinario e intersectorial, con la participación de los Estados y fundamentalmente de la sociedad civil que es, en última instancia, la que mantiene y reproduce en la cotidianeidad, esquemas de pensamiento, interacción y conductuales, que posibilitan, e incluso validan este tipo de patología psicosocial.