Los programas de rehabilitación tienen como objetivo mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico, reducir síntomas, como el dolor, mejorar la funcionalidad y retornar, en los casos que sea posible, al estado premórbido de la forma más eficiente posible. Además de los beneficios físicos de la rehabilitación cardíaca (RC), también se ha demostrado que los participantes experimentan beneficios psicosociales que incluyen una mejoría en la función física valorada por autoreporte, menos depresión y ansiedad, y un mejor sentido de control sobre su enfermedad; igualmente la RC se asocia con una reducción de la mortalidad cardiovascular y el reingreso hospitalario.