La preeclampsia hace parte de los trastornos hipertensivos de la gestación, afecta entre 2 a 8% de todos los embarazos y representa una de las principales causas de morbimortalidad en gestantes. A nivel mundial es la segunda causa de mortalidad materna directa, después de la hemorragia posparto, y en Colombia y Valle del Cauca sigue siendo la primera causa (3). Se considera que esta patología es secundaria a un defecto en la invasión del trofoblasto en las arterias uterinas, desencadenando un síndrome sistémico que afecta riñón, hígado, pulmones y cerebro, los cuales se denominan órganos blancos de la enfermedad. El manejo de las pacientes diagnosticadas con preeclampsia consiste en la finalización del embarazo. Cuando la patología se presenta antes de la semana 37 de gestación, el recién nacido pretérmino se expone a las complicaciones de la prematuridad, como: hemorragia intraventricular, enterocolitis necrotizante, síndrome de membrana hialina, entre otros, las cuales pueden llevar hasta a la muerte del neonato.