Sobre la base del examen documentado de un caso histórico ejemplar, el autor demuestra que las relaciones entre lo público y lo privado no son un problema de espacialidad física, sino un ámbito flexible determinado por las prácticas sociales, las que dotan de un carácter público o privado a un conjunto de espacios, siempre en proceso de redefinición. En el presente caso el autor señala cómo la práctica de la lectura puede fiindar lo público en el espacio mismo de la convivialidady la amistad.