Es un gran honor hablar ante ustedes a nombre de los recipiendiarios de los premios de la academia correspondientes al año de 1992. Quienes hemos recibido tan honrosas distinciones académicas dejamos constancia de nuestros sentimientos de gratitud y reconocimiento a la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, una institución que desde su fundación definitiva en 1936 se ha constituido en un eslabón fundamental en el desarrollo de la cultura científica nacional, tan importante, quizás, corno la Expedición botánica de Mutis y la Comisión Geográfica de Codazzi.