El autor a lo largo del texto, expresa su admiración por la figura del libertador, quien le inspiró la novela El insondable. Señala que la historia siempre ha provisto espacios para crear la imagen que mejor conviene: hay un Bolívar para cada generación. También, a través del ensayo, manifiesta su reconocimiento por Andrés Bello, complemento en el ideal de las armas y las letras.