Este trabajo es motivado con el fin de mejorar las deficiencias motrices como la coordinación óculo manual que los niños con síndrome de Down presentan, siendo este tipo de coordinación un componente elemental que desempeña un rol importante en el desarrollo motor, en la que para muchos la creación de un movimiento es un proceso complejo, pasando a través de múltiples etapas. Los niños con síndrome de Down pueden trabajar en una nueva habilidad o destreza motora el tiempo que sea necesario, en el que algunos podrán necesitar de horas, días o meses de práctica para lograr movimientos armónicos, organizar la percepción, la acción y, en última instancia, el pensamiento que se lleva a cabo a través del sistema sensorio motor. El repertorio de movimientos simples o complejos que haya adquirido el niño en edades tempranas ayudará a desarrollar diferentes capacidades coordinativas especiales como lo son la orientación, equilibrio, reacción (Simple y Compleja), ritmo, Anticipación, diferenciación y coordinación. Sobre la base de descripciones cualitativas de los patrones de movimiento, se cree que la forma de movimientos maduros se alcanza poco después del éxito inicial con un movimiento o una tarea, en el que la percepción visual y la ejecución de movimientos influyen recíprocamente donde se irá mejorando el control corporal requiriendo actitud y también práctica, aunque unas dependen de la maduración cerebral, de la talla corporal o de las aptitudes heredadas genéticamente.