Las fisuras labiopalatinas están entre los defectos más comunes al nacimiento. Alrededor del 70% se consideran de origen no sindrómico y el resto está asociado a síndromes mendelianos transmitidos genéticamente, lo que indica que los cambios medioambientales tienen una gran influencia en la ocurrencia de alteraciones en el cierre del labio-paladar. Estudios recientes evidencian la relación entre la obesidad durante el embarazo y la presencia de hendiduras labiopalatinas en la descendencia. Por tal motivo, se vuelve necesario profundizar en los procesos morfogénicos moleculares asociados al desarrollo palatino para contribuir con el conocimiento de los factores ambientales que tienen impacto negativo sobre la salud humana.