Entre los muchos contrasentidos que caracterizan el devenir histórico colombiano, especialmente durante e tiempo que va corrido del siglo XX, quizá el que más puede sobre salir está constituido por el hecho de que a pesar de ser Colombia (en comparación con los demás de Latinoamérica) el que con más argumentos se puede considerar "un país de ciudades", tenga, por otro lado, el más atrasado o equívoco concepto de la ciudad, tanto en abstracto - en el ámbito general- como en concreto, en relación con cada caso en particular.