Los asesinatos de civiles cometidos por la fuerza pública, de manera directa con participación, complicidad o tolerancia de grupos armados y/o políticos, constituye uno de los más profundos problemas en la situación de Derechos Humanos en Colombia, muestra de ello es que entre los años 2001 y 2010, según el Centro de Investigación y Educación Popular-CINEP (2011), se presentaron 1.119 víctimas de ejecuciones extrajudiciales en el país, la mayoría de veces campesinos, jóvenes de zonas rurales o de bajos recursos económicos, quienes engañados por promesas de empleo son asesinados por el Ejército Nacional de Colombia y mostrados como guerrilleros dados de baja en combate ante la opinión pública y los altos mandos militares, en la búsqueda de recompensas económicas y ascensos en sus carreras dentro de la fuerza pública. En este complejo contexto, lleno de engaños y atropellos hacia la sociedad colombiana, se enmarca la presente investigación, que se abordó desde la mirada de cinco familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, quienes a partir del asesinato de sus seres queridos emprenden una búsqueda de espacios en los que puedan expresar el dolor de su pérdida y hallar medios para que sus casos no queden impunes, siendo el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) uno de ellos.