La activación inmunológica crónica en los individuos VIH-1 positivos parece tener un papel fundamental en el deterioro inmunológico que conduce al desarrollo del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Específicamente los niveles de activación de los linfocitos T se han relacionado con la velocidad de progresión de la enfermedad y con la respuesta al tratamiento antirretroviral (ARV). Las moléculas de activación inmunológica, CD38 o el antígeno leucocitario humano-DR (HLA-DR) expresadas en la superficie de los linfocitos T (LT) parecen ser mejores marcadores para monitorizar activación inmunológica en los pacientes VIH-1+ y por consiguiente predecir el avance de la enfermedad en la fase crónica de la infección, que el recuento de los LT CD4+ utilizado de rutina. No obstante la abundante información al respecto, aun no hay claridad sobre los valores de estas moléculas y linfocitos activados en cada una de las fases de la infección, ni validado su utilidad para predecir la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento antirretroviral (ARV). La información disponible al respecto en pacientes colombianos es aún escasa.