La asistencia de todos los niños al PCD-Programa de Control de Crecimiento y Desarrollo es clave para la detección de alteraciones en la infancia y la educación en salud, que influyen en el resto de la vida. La pobreza trae también consigo una predominancia en el no uso de los servicios de salud, acudiendo solo en casos de riesgo alto, teniendo mayores gastos en salud, tanto para la familia como para el sistema de salud. El Estado como benefactor, brinda los servicios, asiste y subsidia a la población, pero persiste la problemática, perjudicando más a la población vulnerable.