En este artículo analizamos el empleo de la exclamación, como modalidad privilegiada de mostración de la subjetividad y las emociones del locutor (Ducrot, 1984; Plantin, 1997), en algunos fragmentos de discursos emitidos por el ex presidente de la Nación argentino entre 2003 y 2006. Mostramos que la exclamación desencadena estrategias argumentativas de oposición, descalificación y refutación, las cuales, en términos discursivos, contribuyen a la representación crítica de las palabras ajenas y a la consiguiente construcción del ethos (Maingueneau, 1999, 2002) presidencial.