Aunque su protagonista principal sea Walter Benjamin (y en una medida menor Martín Heidegger) este texto no tiene un objetivo exegético. La obra de Benjamin—y la de Heidegger—a fuerza de dar vueltas alrededor de él rompe con el mito de que la estética es una especie de disciplina menor que le concierne unicamente al arte. En este texto la experiencia estética es un territorio desde donde se pueden pensar problemas que no se quedan necesariamente en el terreno de la especulación sobre el arte. Más que hablar sobre el arte, la estética abre espacios que permiten oír lo que el arte dice. Heidegger utiliza la metáfora del claro del bosque, Benjamin la del flâneur. Aunque ambos se mueven en espacios distintos, (el campo y la ciudad) esa experiencia estética de oír termina siendo incorporada a problemas filosóficos que desbordan la mera teoría del arte. Me quiero detener en esa idea de “dar vueltas alrededor de un problema” por que tal vez eso describe la compleja interrelación de problemas que teje Benjamin (y también Heidegger).