En el mundo entero y a lo largo de la historia, las lenguas de señas han sido poco estudiadas y además subvaloradas (Schein & Stewart, 1995). Aún hoy algunas personas consideran a los sordos, no como una minoría con una lengua natural, sino como personas discapacitadas que necesitan tratamiento médico. Evidenciamos aquí un primer problema, un desconocimiento profundo de la lengua de señas, que la hace parecer como una lengua no natural, no funcional y poco importante. En Colombia se han adelantado numerosos estudios sobre la gramática y los aspectos formales de la Lengua de Señas Colombiana (LSC) (Oviedo, 1998, 2001). Sin embargo, se encuentran pocas investigaciones concernientes a la caracterización sociolingüística de una comunidad usuaria de alguna variante de LSC. El estudio sociolingüístico hecho sobre la LSC sigue siendo escaso, lo que no ha permitido una caracterización de género de la relación entre esta lengua de señas y la sociedad colombiana con su lengua mayoritaria, el español.