La financiación de la universidad pública es un tema de actualidad desde la década de los ochenta, que con nuevas filosofías económicas considera al conocimiento como un recurso, base del adelanto científico y tecnológico y por consiguiente fuente de riqueza para quien lo posea; en el contexto mundial y especialmente en occidente, esta corriente ha tomado fuerza. Es así como los gobiernos han diseñado políticas públicas para la educación superior que progresivamente han ocasionado un desfinanciamiento estructural, afectándolas ante la incapacidad financiera de mantener altos niveles de calidad en su cuerpo docente, de infraestructura y de investigación, entre otras, restándoles competencias y capacidades para enfrentar a los nuevos competidores privados nacionales e internacionales.