El presente texto explora los significados atribuidos al tatuaje desde la perspectiva de las personas que portan una imagen en su cuerpo. Dichos significados implican, desde luego, una historia y unos deseos, pero también un proceso de creación y concreción de forma, color, diseño y elementos básicos. En eso, la realización de un tatuaje construye un diálogo con una disciplina como el Diseño Gráfico: un arte, una creación, desde diferentes escenarios que confluyen en la imagen. Los significados pueden variar, pero es innegable que el tatuaje, como toda imagen porta un sentido y un mensaje. Ya sea expresado vivamente o asumido desde la subjetividad, ese mensaje es latente. No corresponde develarlo, pero sí detenerse a construir, desde la pieza visible, una red de significaciones en la relación que tiene la persona tatuada con los demás, aunque para los tatuados aquellas personas que circulan en la sociedad tengan un concepto poco favorable de los tatuados. Por lo tanto, si hay atribución de significados, esto quiere decir que hay unas representaciones de los tatuajes. Son ellas, también, las que van construyendo paulatinamente al atributo y la que, finalmente, se contiene en toda la historia que simbólica y sentimentalmente hizo posible ese tatuaje