La calidad académica es uno de los elementos de mayor importancia en la educación superior actual; y su verificación se encuentra ligada a los procesos de la evaluación y autoevaluación curricular y la acreditación académica de las instituciones universitarias. La excelencia académica no debe considerarse como algo abstracto, sino como un referente social e institucional y sus resultados tienen que ser vistos, no sólo en términos de conocimiento y de comportamiento, sino en cuanto a la producción intelectual y científica, y cómo responden las universidades, a las necesidades planteadas por la sociedad en el mundo actual. Según lo plantea José Joaquin Brunner (2005) en su documento “Tendencias recientes de la educación superior a nivel internacional: marco para la discusión sobre procesos de aseguramiento de la calidad”, como producto del proceso de globalización, las universidades y demás instituciones universitarias se enfrentan a desafíos en términos de Competitividad, incremento de oportunidades de formación, diversificación de su oferta, diferenciación institucional, evaluación externa, relevancia y pertinencia y financiación. De estos retos quizá el de mayor atención actualmente por parte de las instituciones universitarias ha sido el de la evaluación para mejorar su calidad en todos los procesos misionales.