En este trabajo se ha abordado al ocio como una práctica sometida al control y vigilancia de las autoridades desde el periodo colonial, hasta entrado el siglo XX. A lo largo de este análisis, por medio de la exploración historiográfica del concepto de ocio, se le logró percibir como una categoría profundamente ligada a la noción de clase, puesto que ha estado determinado por diversos intereses económicos y políticos, lo que permitió el despliegue de todo un aparato de control y represión que pretendía fomentar la protección del orden social y la productividad. Particularmente, centramos nuestro estudio en Cali en la segunda década del siglo XX, consiguiendo analizar su relación con el discurso higienista en la búsqueda del mejoramiento de la raza y la construcción de mejores ciudadanos. Para los grupos de poder, perseguir las prácticas de ocio por medio del discurso higienista fungió como una estrategia que permitió la intervención de espacios y cuerpos con la excusa del mejoramiento de las costumbres y la protección de la moral pública.