La esclavitud no solo fue el proceso de desarraigo y despojo para la cultura africana que sufrió múltiples situaciones de maltrato y abuso sino que además se convirtió en la manera de expandir y transformar una creencia religiosa innata de la cuna de la humanidad. Mediante este proceso que Manuel Zapata Olivella describe en su obra -Changó el gran putas¿ se ilustra una trayectoria, una vida llena de lucha incesable por el valor del hombre negro respaldado en sus creencias y su espiritualidad, lo que llevó a varias generaciones al sometimiento, sincretismo y rebelión, para así, lograr permear a las diferentes culturas del continente americano donde eran asentados con una carga cultural, social y espiritual que aunque vista como desigual y enigmática ha podido perdurar en el tiempo y el espacio de dicho continente.