Esta tesis se centra en analizar desde un enfoque naturalista el origen y evolución de las primeras prácticas normadas morales y sociales (protonormas) como un primer paso fundamental para dar cuenta del fenómeno de la orientación normativa y de la motivación intrínseca de los individuos para obedecer normas. Partiendo de los hallazgos empíricos de dos disciplinas principales —la neurobiología y la primatología— se defiende la idea de que las primeras manifestaciones del comportamiento normativo emergen en un contexto primitivo y prelingüístico caracterizado por la necesidad de coordinación y cooperación. Dicho entorno habría modelado mecanismos internos en los individuos (fisiológicos, cognitivos, neurales, etc.) para adecuarse a una vida grupal en la que ceñirse a ciertos patrones de conducta regulares y normativos resultaban favorables para su bienestar. Se espera que este trabajo proporcione un marco sólido que permita vincular los hallazgos de las ciencias naturales con las preguntas centrales de la filosofía moral y del derecho.